Hoy no es Lunes Transformacional, aún así he decido que no puede haber mejor momento para escribir sobre lo que hoy me nace escribir. Por ello, te traigo, quizá, la enseñanza más valiosa que he descubierto en todo mi recorrido como Coach, profesional del Desarrollo Personal y Profesional, como quieras llamarlo…

Si sabes un poco del Coaching, y si no sabes te lo cuento, éste se basa, en una de las partes, sobre todo en el establecimiento de objetivos a corto, medio y largo plazo y establecer un plan de acción para conseguirlos. Yo siempre he sido una muy buena y aplicada alumna así que hice de esta dinámica mi forma de vida. Establecí unos grandes objetivos y me enamoré de ellos hasta el punto de vivir para ellos, tracé el camino a través de subobjetivos a medio y corto plazo y realicé mi propio plan de acción plasmado en mi tablón a través de fechas, plazos y demás…

La verdad que parecía el plan perfecto, detallado hasta el más pequeño detalle ya que, creía que tenía un problema de planificación…¿sabes donde ha acabado todo este plan planificador perfecto, todo mi tablón de fechas, plazos, objetivos y subobjetivos? En la papelera de mi despacho para posteriormente prenderle fuego. Soy Firewalker, tengo una gran conexión con el fuego y es mi revitalizante y, con esta acción, me liberé.

Estaba inmersa en un plan que yo misma me había trazado, en una cárcel que yo misma había construido para mí, parecía que había otra Eva detrás de mí dándome latigazos si no cumplía con lo expuesto en mi tablón, me olvidé de FLUIR.

En Coaching se habla objetivos Smarter, Plan de Acción Grow, y demás. Herramientas que son muy eficaces hasta que se convierten en tu motor, en tu modo de vida, hasta que te olvidas que tú estás por delante de tus objetivos y no al contrario.

También se habla de RESPONSABILIDAD, de hecho yo la he defendido a capa y espada, el responsabilizarte de tu vida y de los hechos que pasan en ella. En esta quema de mis objetivos también he aprendido que no somos responsables de todo lo que ocurre en nuestra vida, que muchas veces aunque demos el 200% quizá no consigamos aquello a por lo que íbamos, no todo depende de ti. Sin embargo, lo que sí depende de ti es cómo respondes ante ese “fracaso”. Creo que ahí está la esencia de la Inteligencia Emocional.

El saber que aunque lo des todo y puede que no lo consigas y responder ante ello con un reaprendizaje, es la esencia de la autoestima, motivación y confianza en uno mismo.

 

He aprendido que la esencia de la productividad, de la eficacia y el cumplimiento de objetivos no se esconde en la planificación rígida, en el total control de tu entorno y en el ir como un caballo, que sólo ve el camino, hacia tus objetivos. De hecho, antes de entrar en esta dinámica de planificación y control estricto de mis objetivos era más productiva, más creativa y, sobre todo, MÁS FELIZ.

Con ello no quiero decir que todo el mundo fracase con la planificación cerrada o rígida, de hecho creo que habrá gente que le irá muy bien, lo que quiero decir es que hay algo más allá de los objetivos SMARTER, que el Coaching, el Desarrollo Personal y demás trata sobre todo de cambio y reinventarse y como tal no viene mal un diferente punto de vista.

En resumen, hay más vida detrás de tus objetivos, tú tienes el control sobre ellos y no al revés, tú estás delante de ellos y a veces necesitamos olvidarnos del todo de ellos y simplemente vivir, hacer lo que te hace feliz que, seguramente, irá en la línea de tus objetivos. Sin embargo, hacerlo con un punto de vista distinto, no porque tengas que cumplir TU PLAN sino porque te hace feliz, no convertirlo en una obligación sino en una diversión, en un placer.

Por ello, te invito a que hagas el mismo ejercicio que hice yo la semana pasada, quema tus objetivos (literalmente), date un respiro y comienza a fluir con la realidad que te rodea y  desde ahí comienza a vivir y a cumplir tu sueño desde la plena conciencia.