Llevo ya varias semanas sin escribir, podría decir que no he tenido tiempo, que he estado tan ocupada con las obligaciones externas que no he podido dedicarle unas horas a los artículos de la semana y unas cuantas explicaciones más que me eximieran de la responsabilidad de dar a mis lectores su artículo semanal… no he escrito porque no he querido, no he estado al 100% para darte mis palabras y artículos y eso es total y plena mi decisión y responsabilidad.

Y de esto mismo vengo a hablarte hoy…

Hoy es uno de esos días que me levanto reflexiva y, como ya saben los que me conocen, con ganas de “dar caña” siempre desde el amor, la empatía y la comprensión.

Hace unas semanas leí un maravilloso libro que llego a mis manos por causalidad “EL PODER DE ELEGIR” de la psicóloga Annie Marquier. En él se relata el papel del victimista  y como hacerte responsable de tu propia existencia que, recuerda, es SOLO TUYA Y DE NADIE MÁS.

¿Cómo podemos definir a una persona que padece victimitis? Seguro que en tu vida hay más de una o, incluso, tú eres una de ellas. Y no pasa absolutamente nada, aquí estamos para aprender, crecer y superarnos cada día. Yo misma he vivido muchos años en modo víctima y sólo pude salir de ese bucle tan cómodo a base de dosis de realidad muy incómodas.

Al grano, una persona víctimista es aquella que culpa a los demás del 100% de los aspectos de su vida, desde su humor por las mañanas hasta de sus descuidos diarios y, de esta manera, irresponsabilizándose de su propia vida, encerrada en su propia espiral de queja y frustraciones por querer cambiar a los demás para que cumplan sus exigencias. Parece que lo he definido bastante negro verdad? Bueno en realidad ser una víctima tiene maravillosos beneficios:

  • Tienes la compasión y compresión de aquellos que te rodean y se creen tu película.
  • Dejas de ser el responsable de tus fracasos y errores.
  • Tienes la facilidad de manipular a los demás y hacer lo que se te antoje.
  • Te sientes superior al resto, paradójicamente, desde una posición que los demás ven como inferior.
  • Permaneces en tu zona segura y de confort.

Ciertamente, a todos nos gusta de vez en cuando tener este papel, verdad? ¿y cuando descubren el pastel? ¿y cuando dejan de creerse tu película? Porque, créeme, pasará…

Es muy fácil funcionar en modo queja, de hecho en este país tenemos esa “maravillosa” costumbre por defecto. Desde niños nos están inculcando “que malo es mi jefe que no me reconoce lo que hago” “me has hecho enfadar porque te has portado mal” “que mala suerte tengo” . Con estos diálogos hemos crecido y los hemos hecho propios a nivel inconsciente. Sólo tienes que parar un momento a escuchar tu propio diálogo interno y te darás cuenta de ello.

Dime una cosa, ¿cuántas cosas has solucionado en la vida irresponsabilizándote de ellas y asumiendo que son los demás los que deben cambiar TU situación?

 

También es cierto que hay momentos en nuestra vida que son nefastos, crueles y dolorosos y no han venido dados por nuestros actos, han sido frutos de una situación en las que “nos ha tocado” vivir. Por ejemplo, adultos que todavía achacan su situación a la muerte o el abandono de sus padres, al maltrato, etc. En estos casos sólo puedo decir una cosa: sí, es cierto que tuviste que vivir algo que no era justo ni bueno y fue cruelmente duro, ahora bien, ya ha pasado, ya no eres la persona que eras, deja de convertir esa situación en tu excusa permanente, SUPÉRALO porque la vida sigue mientras tú estás viviendo un pasado doloroso pero, a la vez y aunque no lo creas, muy cómodo.

Muchas veces no eliges las cartas que te tocan en la vida, pero sí que eliges como jugarlas.

 

Otro fantástico punto que tienen las personas con victimitis es que creen que siempre tienen la gran y única RAZÓN. Como les gusta esa palabra…y si no la compartes comienza la espiral del victimista, te resumo:

VICTIMISMO

 

En primer lugar, intentan manipularnos de manera sutil, si no lo logran pasan al engaño seguido de la victimitis para culpabilizarnos de su malestar y nuestras decisiones en su contra, con la creencia de que todo lo que haces es con el fin de “jorobar” su existencia. Lógicamente esta creencia sólo puede desencadenar ira y agresividad para someter a la persona o grupo de personas a su idea. Si no lo consiguen porque ya su película está muy vista, se alejarán con el papel de víctima mucho más creído y asumido ya que, como ellos ya sabían “EL MUNDO ESTÁ EN MI CONTRA”

 

Es muy fácil caer en el rol de víctima, desde luego también es muy cómodo.

 

  • Tú eres el responsable de vivir tu vida como te plazca al igual que las demás personas lo son, nadie te debe nada y tú no lo debes a nadie.
  • Nadie tiene el poder de hacerTE sentir mal, sólo tú tienes el poder de permitirlo.
  • Vivir con plena responsabilidad de tus actos y decisiones puede asustar al principio, aun así puede ser la única manera de vivir plenamente y con verdadera conciencia.
  • Tu razón no es la única razón, hay muchas otras razones, que tú estés de acuerdo o no con ellas es otra cosa.
  • ¿y si en lugar de buscar culpables dedicamos ese tiempo a buscar lo que tú puedes hacer por ti?

Con todo esto, lo que quiero venir a decirte y a recordarme a mi misma de vez en cuanto es que tenemos el maravilloso regalo del tiempo, de la vida, de las personas que tenemos a nuestro alrededor para desperdiciarlo con asunciones victimistas y manipuladoras.

 

Vive tu propia vida desde la LIBERTAD que sólo da la responsabilidad.

 

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